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Impuesto v/s Voluntario: una columna cargada de ideología

Cuando nos desvestimos de “tributarios”, “gerentes”, “financieras”, “auditoras”, “ingenieros”, “jefas”, “socias” y nos ponemos nuestra humanidad, sacamos la voz, twitteamos, y creemos estar tan cerca de la realidad, desde nuestros hogares, desde nuestros escritorios, pero no, no podemos estar más alejados de ella.

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Por Hugo Catalán Pavez *

La etimología de “impuesto” viene como participio del verbo activo transitivo “imponer”, del latín “impostus”, forma variado de “imposĭtus” (buscando por ahí lo encontré).

Era de suponer, ¿quién quiere pagar impuestos? Perfectamente podríamos decir entonces, que la cotización desde tu remuneración hacia una AFP podría llamarse “impostus”.

Un ejemplo muy comentado por estos días es el famoso “imposĭtus” a los súper ricos, claro, ¿quién mejor que ellos para apoyar después de la Pandemia? 

Hugo Catalán

Trabajamos en impuestos, conocemos mucha gente que gana plata, curiosamente la mayoría se considera de clase media; “acomodada” dicen los con más conciencia, por no decir, los menos mentirosos. En Pandemia como que ha sido nuestro momento, una modernización, algunos decretos, estudiar mucho, pedir postergaciones, varias circulares, normas de consulta, resoluciones, ahora indicaciones y suma y sigue, algunos hasta nos las damos de “relatores”; grabamos videos, (o gravamos como dice mi amigo Raúl), unos más que otros se creen el cuento, ahora hasta tenemos programas y hay youtubers tributarios por todas partes… excelente, que bueno, de eso vivimos. Pero no olvidemos que todo es vanidad (me incluyo).   

Me puse a escribir de nosotros y me olvidaba del “imposĭtus” a los súper ricos. Bueno sería, hay problemas prácticos en todo caso: ¿cómo mides el patrimonio? ¿cómo valorizas las inversiones? ¿las obras de artes? ¿los autos de lujo?. Difícil, no imposible, pero ese no es mi punto. Si llegaste hasta aquí, termina.

Fácil suena decir, por ejemplo, para todos nosotros, que los altos patrimonios en Chile se pongan con la causa, se me vienen a la mente los Paulmann, los Saieh Bendeck, los Angelini, los Yarur, los Matte, el tío Luksic y hasta el innombrable. Otros agregarán en la lista al Estado y su responsabilidad social, otros a las iglesias, suma y sigue. 

Podría no caber duda de lo anterior, parece necesario, pero yo os muestro un camino mejor: mejor es dar que recibir (pero no con dolor, como diría alguien por ahí).

Aquí aparece la voluntad, déjame hablar como si te conociese, deja que te ofenda un momento, pero como diría el Mago Valdivia “con respeto”, pues sólo tiene un fin pedagógico:

¿Ganas más de 30 millones en el año? ¿No te da vergüenza que haya quienes ganan menos de 4 millones anuales y deban apechugar con sus familias? ¿Entiendes que hay mujeres que son mejores que nosotros y sacan a sus hijos adelante casi con nada? ¿Sabes que 100 lucas representan alrededor del 31% del sueldo mensual de aquellos? ¿Te has dado cuenta que para ti es sólo el 0,33% de tu remuneración anual? ¿Habías pensado en ellos mientras imaginas al “Tío Luksic” en su oficina, diciendo que él y sus empresas deberían desprenderse y ayudar?

Cuando nos desvestimos de “tributarios”, “gerentes”, “financieras”, “auditoras”, “ingenieros”, “jefas”, “socias” y nos ponemos nuestra humanidad, sacamos la voz, twitteamos, y creemos estar tan cerca de la realidad, desde nuestros hogares, desde nuestros escritorios, pero no, no podemos estar más alejados de ella. Solo démonos cuenta que tú, yo, los tuyos y los míos, conversamos de los beneficios de tomar el 10% de tu AFP y ponerlo en un APV, se lo proponemos a nuestros clientes, nos lucimos con sendas explicaciones del beneficio tributario (por lo menos tenemos la decencia de decir que es sólo para privilegiados), ¿y luego qué?, sepulcros blanqueados nos llamaría él. ¿No deberíamos reaccionar también nosotros en nuestra medida? No digo bajo ningún punto de vista que las rentas más altas del país no deban hacer lo suyo, pero ¿ y nosotros?.

Si no eres de los que se avergüenza, pues ya apoyas a alguien, te aplaudo, te felicito, y si no lo haces, te invito a hacerlo callado, en silencio, que no sepa nuestra diestra lo que hace nuestra siniestra. Luego, con propiedad por lo menos, le pedimos a los súper ricos que se pongan con su “imposĭtus”. Ojo, no hablo respecto de nosotros de apoyar con la moneda de cien, tampoco de una luca, ni de diez o veinte lucas, no seas miserable, ¡las cien lucas!, al que no conoces, no a tu familia, seguro a ellos ya les ayudas, al que te tinca que podría necesitar, al que no tiene como darte las gracias.

Pero voluntario, no “impostus”.

Por mi parte, no confío en el Gobierno, menos pongo mi confianza en el Estado, por supuesto que jamás en un partido político, mi socorro y el de mi familia viene de lo alto, de más allá de los montes. 

* Hugo Catalán Pavez es Socio CEIR Consultores y Director Académico de ADEP Capacita.

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